Friday, February 05, 2021

La mejor amiga de Lucas

Hacía años que no se veían. Isabel había sido una de sus mejores amigas. Dejaron de verse el día que el marido de Isabel lo llamó chorizo. Lucas no dijo nada. Simplemente, se levantó de la mesa, se dirigió a la puerta del piso, salió, cerró la puerta sin dar un portazo y bajó las escaleras. Isabel había salido a la ventana. Lucas miró hacía el tercer piso del edificio y le tiró un beso con la mano.

 Sabía que un día Isabel volvería a llamarlo. Un buen amigo nunca se olvida. Es como ese hermano con el que no te hablas, pero vuelves a hablarle cuando ocurre una desgracia. La desgracia de Isabel fue quedar viuda. Lo llamó llorando. Su marido había muerto en un accidente de coche.

 -Era tan bueno que se tiró por un terraplén para no atropellar al ciclista.
 -No pienses -le dijo-. Es mejor no pensar esas cosas. Piensa en enterrarlo, pagar el entierro y volver a vivir tu vida.

 Isabel le hizo caso. Adelantó el entierro un día. ¿Para qué esperar 48 horas para dar sepultura al muerto si se podía enterrar ese mismo día? No le importó que sólo acudiera Lucas al entierro. Su familia y la familia del difunto estaban lejos, en Andorra. Se habían ido al Principado de Andorra a finales del 2020 para no pagar tantos impuestos.

 Al día siguiente estaba trabajando. Volvía a ejercer de tarotista. Era una brujita como lo habían sido su madre y su abuela. Lucas fue a verla a su nuevo despacho en la calle Bailén. Le hizo una tirada de cartas.

 -Sale que serás Presidente.
 -¿De qué?
 -De algo muy grande.

 Isabel acertó. Después del verano Lucas era nombrado Presidente de la Comunidad de Propietarios del edificio donde vivía. Era una Comunidad de 300 propietarios.

 Yolanda Smith