Thursday, March 10, 2022

Los vestidos de cuero negro que le gustan a la chica del gato

Era el Presidente. Todos lo miraban con temor. La única empleada que lo miraba con desprecio era la joven que venía siempre a trabajar con un vestido de cuero negro. Se llamaba Silvia. Nadie sabía por qué el Presidente no la despedía.

Silvia solía traer a su gato en un transportín. El gato miraba al Presidente con cara de pocos amigos, sacando la cabecita por la ventana de su transportín. algunas veces le maullaba. El Presidente nunca le decía nada al gato de Silvia.

Tampoco hablaba mucho con Silvia. Ninguna conversación entre ambos era por temas distintos del trabajo. Por eso sorprendió en la oficina que el Presidente le diera a Silvia el pésame por la defunción del felino.
-Te regalaré otro gato.
-No, gracias.

Silvia le pidió el día libre al Presidente. Compraría otro vestido de cuero negro. Tenía que ir a la residencia a ver a su madre y le apetecía estrenar un nuevo trapito. La moda hace a una mujer feliz en los peores momentos. Silvia estaba viviendo un momento de los peores. Todavía no había pensando cómo decirle a su madre que había muerto el gato que le había regalado el Presidente. Su madre había sido la tata de aquel hombre que dirigía los destinos de la empresa petrolera más grande de Estados Unidos.