Estuve pensando estos días en los cambios de decoración que voy a hacer en nuestra futura casa conyugal. No te alegres, amor. No se trata de que haya aceptado ya tu propuesta de matrimonio sino de comunicarte las novedades que pienso introducir en la decoración. Sé que dices a todo que sí pero en este caso no estoy tan segura de que tu respuesta sea afirmativa.
Empezando por el jardín de la casona hay que quitar las estatuas de tus antepasados. Me da igual que se trate de tus abuelos o de tus padres o que sea aquel tío abuelo tuyo que hizo las Américas antes de que Franco hiciera la Guerra Civil. No son de mi bando sanguíneo y no les puedo consentir un pedestal en mi camino.
Conozco una empresa que hace reciclados de estatuas antiguas. He hablado con ellos y me prometieron que de la estatua cuatro por cuatro de tu abuela me hacían una estatua un poco más pequeña de Adam Smith para el porche.
Adam Smith nos une mucho, ¿verdad, amor? Yo lo admiro más que tú pero a ti no te desagrada del todo.
Cariño, no me niegues este deseo mío para nuestro futuro matrimonial. Recuerda que ZP ha iniciado la moda de descabalgar estatuas de caudillos difuntos.
Cuidate, amor.
Un beso infinito de tu Cleo.
