Llevo todo el fin de semana pensando cómo ahorrar electricidad para seguir pagando lo mismo cuando las eléctricas suban el precio. Todas las alternativas de ahorro me parecen horrorosas. Si no recargo la batería del móvil quedo incomunicada. si utilizo velas en vez de bombillas sueño con los fantasmas. Si desconecto los electrodomésticos... no quiero ni pensarlo.
No, mi amor, es imposible vivir sin Fenosa o como se llame la empresa que vende la vital energía que hace funcionar nuestro entorno doméstico.
El único sitio donde podría prescindir de los servicios de las eléctricas es en el trabajo. Todos en huelga de brazos caídos y que Dios reparta maná. Se lo dije al jefe y ¿sabes qué me contestó? ¡Ni te lo imaginas! Dice que Dios no existe. ¡Vaya si existe! Si no existiera el mundo no estaba tan mal hecho.
Cuidate, amor.
Un beso infinito de tu Cleo.
