Hola Mariló:
Estás muy equivocada, hermanita. No estoy triste, al contrario. Mi alegría en estos momentos no puede ser mayor después del ascenso que he conseguido por méritos propios en el trabajo.
Como sabes viajo mucho por motivos profesionales. Más viajaré de ahora en adelante. En mi último viaje me alojé en el Krasnapolsky, un cuatro estrellas de Amsterdam que está muy requetebien. No es que sea una maravilla pero sí encuentras habitaciones limpias y personal amable, lo cual no se encuentra siempre en los hoteles aunque tengan la puerta principal adornada con un cuarteto de estrellas doradas.
Dentro del hotel destacaría el restaurante Lounge. Tardaron un poco en atenderme (se notaba la falta de camareros suficientes) pero la comida estaba buenísima, cosa que pocas veces puedo decir cuando viajo al extranjero y los vinos (por lo que me comentó mi compañero de mesa) eran divinos.
La ubicación del hotel es muy adecuada. Un sitio de cafeterías y locales de diversión que anima siempre mucho sobre todo a los urbanitas como yo.
Si algún día te toca la lotería o mamá tiene un ataque de generosidad con tu bella persona y puedes venir a pasar unos días a Amsterdam y disfrutar de este hotel, te recomiendo que hagas la reserva en la web de los hoteles NH. Resulta muy práctico. Yo pagué con mi tarjeta NH World unos 360 euros por un fin de semana. Un poquito caro. Suerte que mi empresa me abonó el gasto.
Hermanita, creo que te estoy recomendando algo muy caro para tus posibilidades económicas. Mamá es bastante tacaña a la hora de dar pagas semanales a sus hijas. Yo lo comprobé antes que tú. ¡Pobre Mariló! A papá no le pidas nada. Es todavía más tacaño, no porque lo sea realmente sino porque cree que los hijos que no están en edad laboral los mantiene el Estado con becas de estudios. Aún no se ha enterado que ni a mi ni a ti nos dio el Estado nunca nada.
Volviendo al hotel, está en la plaza Dam, en el mismísimo centro de Amsterdam. A un tiro de piedra tienes el Palacio Real, la Nieuwe Kerk y el centro comercial Magna Plaza. Andando unos cinco o diez minutos con zapatos de tacón de quince centímetros llegas a los principales canales de la ciudad. Creo que no se puede hacer puenting. Yo por lo menos no vi a nadie practicándolo pero tú si quieres intentarlo no te prives.
A mi me tocó una habitación sin vistas. Daba a un patio interior. Fue una gran suerte. A una compañera mía le tocó una habitación que daba a la plaza Dam y se levantó con un dolor de cabeza que no lo arreglaban las aspirinas Bayer. Tanto la plaza Dom como las calles posteriores al hotel son muy ruidosas por la noche. Sí, Mariló, sí. No sólo en España se hacen juergas nocturnas por mucho que los medios de comunicación nos hagan creer lo contrario.
Problemas de espacio no tuve: tanto el baño como la habitación eran enormes. En la cama cabíamos cuatro, a juzgar por el espacio que me sobraba. Tenía una mesa de trabajo que me vino de perlas. Hasta pude ver TVE. Conecte con la Uno y con un canal 24 horas de TVE que no sabía ni que existía. Me vino muy bien la plancha que había para un "plancheselo usted misma" en la zona de armarios -vestidor de mi cuarto.
El baño tenía ducha y bañera separadas. Del kit de cosméticos no utilicé nada porque prefiero los míos pero he de decir que era muy completo. El albornoz tampoco lo usé. Mi albornoz rosa no lo cambió por ninguno. Las zapatillas no eran mi número pero nada más decírselo me subieron un 38 color rosa tan cómodo que me vinieron ganas de robárselas.
Lo mejor fue la cena. Llamé al servicio de habitaciones y vinieron rápidamente con mis patatas fritas y mi filetito a la plancha más unos pasteles enormes que no había pedido. Les dije que los dejaran. Me olvidé de lo malo que es el azúcar y de que ya estoy en edad de engordar y me zape un bollo cremoso que me quitó el hipo para todo el año. ¡Qué bueno estaba!
Del desayuno pasé. Te lo sirven en el Jardín de Invierno. Todo muy romántico pero excesivo para mi delicado estómago: 15 tipos de pan, gofres, huevos, leches variadas (incluso una de soja), diez tipos de zumos naturales, bolleria y platos salados para todos los gustos.
Aproveché el escaso tiempo libre que me quedó para hacer turismo. Unos amigos me recomendaron la Tarjeta turística I Amsterdam para no quedar en la ruina después de pagar las carísimas entradas de los museos que no podía cargar en la Visa de mi empresa. No me sobró ni un céntimo. ¡Imaginaros los precios! En comparación aquí ir al Prado por la semana es una ganga.
Con el idioma no tendrás problema, hermanita. Aunque tu inglés deja mucho que desear sobrevivirás. Hay un montón de hispanos por todos los lados. Yo les hablé en inglés para presumir de mi autoaprendizaje del idioma de Sakespeare pero tú hablales en español. Siempre encontrarás alguien que te entienda.
Besos de Cleo.
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