El viaje resultó ser tan excepcional como le habían prometido en la agencia de viajes. Fue una experiencia inolvidable dormir en un camarote de un barco que se mecía con las olas del mar rítmicamente. El safari fue una locura. Ir a todo trapo en el jeep detrás de los animales salvajes le subía la adrenalina. Lo mismo podía decir de sus vuelos en parapente sobre las montañas. También tuvo tiempo para practicar submarinismo "bañada en salitre (1)" al lado del hombre que la llevaría al altar. Lo suyo fue una luna de miel previa a la boda.
XIADA
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RELATO ENVIADO AL CONCURSO DE MICRORRELATOS SALITRE