Su conciencia no podría soportarlo. Por eso se lo tenía que decir de una manera original. Pensó en escribirle la noticia en la eiqueta de la botella de vino que había dejado sobre la mesa. Después descartó la idea. Mejor lo escribía en el papel higiénico del cuarto de baño.
Te dejo, escribió con un rotulador rojo. Me voy con el padre del hijo que espero: el empleado del banco que nos vendió las preferentes. Olvídame pronto.
Te dejo, escribió con un rotulador rojo. Me voy con el padre del hijo que espero: el empleado del banco que nos vendió las preferentes. Olvídame pronto.
