Sunday, July 12, 2015

Vacaciones en África contadas en verso

El coche iba delante,
nosotros detrás del coche
y así fuimos llegando
a una casa tan humilde
como la cueva de un oso.

No tenía la vivienda
un baño con una ducha,
mi cocina donde hubiera
un bonito microondas.

Por eso quedamos fuera
a la sombra de sus muros
acampando en nuestras tiendas
rodeadas por las hienas
que olían las salchichas
asadas en una hoguera.

Despertamos al oír
como caían la ramas
rotas por buenos trompazos
de los grandes elefantes..

Desayunábamos leche
de coco con aguacates
cuando llegaron los dueños
de la casa alquilada
pidiendo un alquiler
digno de nuestro Manhattan.

Les dije que no pagaba
y vinieron con la pasma
y tuve que abrir el bolso
y sacar un buen puñado
de dólares para no ir
a la cárcel en Botswana.