Friday, July 24, 2015

El casero del abuelo

 El abuelo estuvo a punto de morir en Mauthausen, pero no murió. Tuvo la suerte de conocer al que sería su pareja durante los siguientes años: un nazi rubio y homosexual. Lo llamaba Juan y nunca lo quiso. Nosotros lo conocimos por las fotografías que el abuelo traía en la cartera cuando venía a Barcelona.

 -¿Quién es Juan? -le preguntaba mi hermana.
 -Mi casero -contestaba el abuelo.
 -Parece alemán.
 -Es hijo de alemán y asturiana.

 El abuelo empezaba a hablar del tiempo y nos olvidábamos del alemán. Al abuelo sólo le preocupaba el clima. Si llovía, se ponía triste. Si hacía sol, se untaba con la crema Nivea de mamá y salía a pasear por el parque con mi hermana. La llevaba a los columpios y le compraba helados.

 El abuelo dejó de venir a Barcelona cuando se divorciaron nuestros padres. Mamá lo fue a ver a Berlín un día y regresó horrorizada.

 -Mi padre es maricón.
 -¿Cómo lo sabes? -le preguntó mi hermana.
 -Me lo dijo Juan. Es su pareja.

 No volvimos a hablar del abuelo. Mamá se avergonzaba de su padre y nosotros no queríamos molestarla.