Thursday, December 06, 2018

Una niña ladrona

​ La niña era una ladrona, no había duda. El profesor le relataba la vida de billetes grandes que llevaba su hija y no daba crédito a sus oídos.

 -Ayer traía un billete de cien euros en el estuche. Aquí lo tiene.
 -Gracias -dijo, aceptando el sobre cerrado donde el profesor había guardado el billete.

 Se lo preguntó a la niña, después de llorar un poco por la mala profesión que había elegido.

 -El billete estaba encima de la mesa del salón. Era de todos.
 -Tú lo cogiste
 -Y tú lo cogiste a tus clientes.
 -Tengo una tienda, Abigail. Yo doy ropa a cambio de dinero.
 -Yo te aguanto a cambio de dinero.
 -Eres mala.

 Volvió a llorar. En casa, su marido no lloró. Estaba feliz porque había vuelto a llover.

 -La niña es ladrona -insistió.
 -Ya te oí, nena, ¿y qué? El cabrón de mi jefe también roba. No me paga las horas extras.

 Siguió hablando del tiempo. Llovía. Eso significaba cobrar y no trabajar gracias al convenio de la construcción.

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