Friday, June 21, 2019

Una chica Mary Kay

 ​ Cuando mi amiga Cristina me dijo que era profesora de maquillaje pensé que trabajaba en una academia. Nunca podría haber imaginado que impartía sus clases en la pequeña cocina de su minúsculo apartamento.

 -¡Bienvenida al fabuloso mundo de Mary Kay! -exclamó al verme entrar.

 Sus alumnas, tres señoras con edades para ser nuestras abuelas, aplaudieron.

 -Siéntate y escucha.

 Cristina hablaba de cremas de arrugas que desaparecían y de barras de labios que te dejaban los labios pintados todo el día. Hablaba y llenaba las copas de sus alumnas. El mundo Mary Kay era realmente fascinante.

 -Aquí mi amiga también es una chica Mary Kay.

 Sus alumnas volvieron a aplaudir y una Cristina desconocida para mí me sirvió una copa de coñac.

 -Brindemos -nos pidió.

 Levantamos las copas. Entonces reparé en su libreta azul de la que salía un cheque del mes de agosto pro valor de 10.000 euros. Tal vez debería ser una chica Mary Key de verdad.

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