El queso fresco le quedó olvidado en la charcutería del supermercado. Olvidó el paraguas en el taxi. La cartera, con toda la calderilla, quedó sobre el mostrador del local que se llamaba librería, pero era un kiosko.
Tenía alzheimer. Fijo que tenía alzheimer. Se lo dijo al médico de cabecera aquella tarde en una consulta que olía a medicinas. El doctor la dejó hablar; siempre la dejaba hablar.
-¿Moriré pronto, doctor?
-No creo.
-¿Habrán aprobado la eutanasia cuando se aproxime mi horrible final?
-Tal vez.
-¿Sabe lo que no he olvidado? ¡Jugar 1 euro a la primitiva! Juego todos los jueves.
El doctor no le recetó nada. Salió defraudada de la consulta. ¿Quién no toma pastillas? ... La melodía de su móvil la apartó de sus tristes pensamientos. Era el médico. Le decía que había dejado sobre la camilla un resguardo de la lotería primitiva.
-¿Lo ve, doctor? Tengo alzheimer y usted no me quería creer.
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| El cazador de estilemas de Álex Grijelmo es una novela que nos da ideas para cazar a esos delincuentes acosadores en las Redes Sociales. Sólo hay que tirar del hilo de los estilemas, es decir, de las muletillas, frases hechas propias de la persona que escribe, uso de mayúsculas, minúsculas, puntuación, etc, etc, etc. Son estilemas que todos dejamos en los textos que escribimos. modadebarrio.blogspot.com |
