Su nuevo hijo era un niño con cara de niña. No le sorprendió que le confesara su transexualidad.
-¿No te importa que me vista de niña?
-En absoluto -le dijo-. Te daré ropa de tu hermana.
-Preferiría ropa nueva.
-Es ropa nueva. Tu hermana es influencer y le regalan ropa las marcas.
Pepe, así se llamaba el niño, le pidió ser llamado Pepa.
-¿Algo más, cariño?
-No le digas a mis otros padres que ya soy niña.
Elisa asintió. Los otros padres no lo comprenderían. Menos mal que tardarían en saberlo. Estaban cumpliendo prisión por tráfico de drogas.
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