Saturday, September 14, 2019

Préstamos para tontos

​ Su hijo era un triunfador. Le había dicho que trabajaba en un banco. Por eso se vestía tan bien. Ahora, tras la cena familiar, seguía atendiendo el móvil. Los clientes del banco lo llamaban pidiendo información. Su Pepito escuchaba y reía.

 -Contesta, hijo. Que los clientes no quieren risas.
 -¿Te gusta la tarta? Es vegana.
 -Muy rica.
 -También traje frutos secos. Tú come, mamá.

 Su hijo marcha al baño y deja el móvil sobre la mesa. El móvil vuelve a sonar. Doña Susana contesta. Una mujer llorosa pide que no le subasten la casa.

 -Tranquila, señora.
 -¿Estoy hablando con la secretaria de don Pepito?
 -No. Soy su madre.
 -Su hijo es un desgraciado. Me dio un préstamo de diez mil euros y ahora quiere mi casa. Quedaremos en la calle.

 Doña Susana la invita a venir a vivir con ella. Tiene una casa grande. Cabrán todos. Sí, los dos perros también. Cuando regresa su hijo del servicio le ha ofrecido cobijo a diez familias. Tres han aceptado. Siete no quieren convivir con el hombre que concede préstamos a tontos pobres.

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