Monday, November 15, 2021

Buena gente

En el quinto había lío. El señor Jacinto apagó el televisor. Parecían más interesantes los gritos que bajaban por el cañón de las escaleras. Abrió la puerta de su pequeño piso para escuchar mejor. Reconoció la voz de María Eulalia. Su acento argentino era inconfundible. María Eulalia vivía con su hijo y con sus tres nietos. Eran buena gente. El hijo, algo borrachín, solía ofrecerse a subirle las bolsas.

María Eulalia gritó como nunca había gritado y llegó rodando, escaleras abajo, hasta el primero. El señor Jacinto detuvo el cuerpo rodante de su vecina mal como pudo, sujetándola por el bonito jersey azul. La artrosis lo limitaba bastante.

-¡Estoy muerta! -gritó María Eulalia.
-Estas viva, Eulalia, y muy viva -le confirmó el señor Jacinto.
-Me acaba de matar la zorra de mi nuera -insistió María Eulalia-. ¡Llama a la funeraria, Jacinto! ¡Y que me entierren en San Amaro con mi Antonio! Queremos descansar en paz juntos.

El señor Jacinto llamó una ambulancia. Le hicieron muchas preguntas, pero no podía contestar lo que no sabía. Les dijo que estaba viendo el Sálvame en Telecinco. De su vecina María Eulalia no sabía nada. Sabía mucho de Kiko Rivera y de Rocío Carrasco. Los de la ambulancia no estaban interesados en lo que el señor Jacinto les pudiera contar de los famosos de la tele.

Hubo más que ver y escuchar aquel día. La nuera de María Eulalia fue detenida junto a una amiga. Las acusaron de empujar a María Eulalia. La nuera dijo, delante del señor Jacinto, que sólo quería recuperar a sus niños. No los recuperó. El señor Jacinto vio como el hijo de doña Eulalia bajaba más tarde a los tres chavales al parque. Cosas que pasan. El señor Jacinto volvió a encender el televisor. A ver cómo iban los de Telecinco.
---------------------

https://amzn.to/30zlTzB