Wednesday, December 01, 2021

La cesta de navidad de mi suegra

No había tenido hijas, pero encontró la hija que no tuvo en una nuera. Elsa, la mujer de su hijo mayor, era su compañera de sufrimientos. Juntas miraban los gastos de la familia y juntas echaban cuentas de cara al futuro. Los préstamos se irían pagando, aseguraba Elsa.

-Te quedan doscientos euros para pasar el mes.
-No es mucho.
-Tendrás que decirle a Pepe que te invite más veces a cenar fuera.

Menchu asentía resignada. Pepe le gustaba cada día menos. Olía a tabaco y a coñac, pero tenía dinero. Su taller de coches iba viento en popa. Cobraba auténticos dinerales por los arreglos.

-Dile que te regale una joya. Pídele un anillo. Hay anillos de oro con diamantes por los que te dan una fortuna en las tiendas de Compro oro.
-Más fortuna cuestan.
-¡Te los paga Pepe!
-No sé que dirá nuestro Paco al respecto.
-¿Tu hijo? ¡Nada! Paco es un hombre liberal. No se molestaría ni si yo le pusiera los cuernos, pero sabes que no valgo para eso, querida suegra. A mi el sexo me agota.

Menchu aceptó la nueva invitación de Pepe. Venía más aseado, pero traía una caja grande. Aquello no era un anillo de diamantes. Le pidió que abriera la caja. Menchu casi gritó de pura decepción cuando vio que dentro de la caja había sólo una cesta de Navidad.