Monday, February 05, 2024

Mujeres en apuros: Marita y su fontanero

El partido se estaba yendo de madre. Los del equipo local gritaban insultos que hacían sonrojar a Marita. Se estaba arrepintiendo de haber acompañado a su nuevo novio a aquel campo en mitad de la nada silvestre.

Mario se reía. De vez en cuando le daba codazos. Otras veces apoyaba su brazo de fontanero sobre sus hombros frágiles. Marita sentía el peso de unos músculos cebados con cocido de carne de cerdo.

Entonces vino lo peor. Marita se vio sola y, delante de ella, un energúmeno la llamaba zorra y le decía que volvería para su casa andando.
-Cálmese, señor.
-Sé en qué coche viniste.

Marita buscó con la mirada a Mario y lo vio apoyado en la barra del bar del campo con una cerveza en la mano. Se seguía riendo. No, pensó, aquel hombre no le convenía a una azafata de Iberia. Abrió el bolso, sacó su móvil y buscó un taxi.
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