Su mano toca la madera del cabecero de la cama con dedos vacilantes que se enredan en una suavidad pegajosa repugnante. Siente el estómago dar un vuelco vacío de comida reciente. Abre los ojos y ve una habitación muerta. El reloj a su derecha marca una hora treinta y cuatro que no entiende. Libera su mano de la telaraña del tiempo dejando sola a la araña muerta que ha tejido con paciencia de insecto un puente entre las sábanas y la madera de la cama alcanzando el techo aún blanco hasta perderse en la lámpara envejecida bajo el polvo acumulado.
¿Cuántos años de sueño durmiente?
La pregunta flota en la habitación apagada de vida.
Se levanta en una resucitación de sí misma con el vigor de un nacimiento adulto y se planta ante el espejo marchito con su pregunta.
El espejo le devuelve una imagen joven, de mujer veintañera furiosa con el tiempo o la vida o con ese príncipe fantasma que la ha despertado con el último beso de la monarquía.
Y no es princesa. Ni siquiera rica. Sólo la belleza corona su rostro y recorre su cuerpo.
Le pesa la vida. Quisiera tirarse al lecho del tiempo, perderse entre sábanas que huelen a cera y navegar los días con noches de estrellas pero abre la ventana y entra el viento trayendo la brisa que la invita al reto de una nueva ducha de despertar lento.
Es un nuevo día, princesa. No hay telarañas ni arañas muertas. Ni siquiera lámpara iluminando el techo. Sólo hay soledad en tus amaneceres.
LLama Gratis a cualquier PC del Mundo.
Llamadas a fijos y móviles desde 1 céntimo por minuto.
http://es.voice.yahoo.com