
Míralo. Allí va. Con un jersey gris topo de canelón ancho, cuello a medio subir, talla Victoria Beckham y un pantalón del mismo color que me huele a muerto. Moda Cáritas. ¡Jesús! ¿Quién diría que a Lourdes le salía un nieto con tan poco espíritu?
Lourdes fue una mujer con ovarios. Aún la recuerdo metida en el estraperlo como estábamos todas entonces: hasta las trancas. Había que vivir, salir adelante, ponerle el plato a los hijos, vestirlos, mandarlos a la escuela. Ahora por lo menos hay colegios públicos para los pobres, médicos de la Seguridad Social , ropa barata en los "chinos". Habría que decir de momento porque los meapilas quieren privatizar todo: colegios, sanidad y hasta pondrían un cartel que dijera "paguen por respirar" en nombre de ese Dios suyo tan elitista, si tuvieran ocasión de privatizar el oxígeno que respiramos.
El nieto de Lourdes no tiene espíritu. Hay que echarle cojones a la vida. Mira esos negros que cruzan el estrecho. Se gana la vida con la venta ambulante de discos de top manta. ¡Y hacen bien! Los artistas están más forrados que los reyes de los petrodólares. Van a la tele y les llenan los bolsillos de euros. Yo, si fuera ese chico, me echaba la mochila al hombro llena de bebidas y me acercaba al botellón para ganarme la vida. ¿No lo hacen los chinos en Madrid? Pues, lo que hace un inmigrante chino, puede hacerlo un español con DNI.
Cualquier cosa es mejor que arrodillarse. ¿Qué es eso de ir a Cáritas a humillarse por un pantalón de muerto que te regatean en un te lo doy o no lo mereces porque no me pareces pobre? Vamos, que yo antes lo robo. Y no sería un robo, porque robar no es coger lo que te quita la sociedad que no te da trabajo. Sería un acto de justicia. Coger lo que te corresponde.
Pero míralo, señor. Mira que cara lleva de flipado. No hay día que no madrugue más que las aceras. Siempre con ese currículum vitae en la mano, de supermercado en supermercado pidiendo un trabajiño. A él no lo contratan, pero trabajo tienen. El sábado vi un par de repartidores nuevos, marroquíes creo que eran. El nieto de Lourdes no sabe venderse. Mi nieta encontró trabajo como telefonista haciéndose pasar por argentina. ¡Lo que me reí! Hablaba como una porteña. Mi hija se hace cruces porque la niña está perdiendo la buena pronunciación que tenía. Tonterías. Está ganando dinero, que es lo que importa. Del aire no vive ni Dios.
El nieto de Lourdes ha perdido la dignidad de tanto arrodillarse. Pidió trabajo como un pobre. Así nadie te contrata. Hay que venderse, engañar, vencer. En este mundo nuestro impera la ley del más fuerte. Los débiles no le interesan a nadie.
Me aparto de la ventana porque no soporto más tristeza. Ese hombre pronto dará la vuelta con un nuevo traje de la moda Cáritas. Espero que no lo vistan de butanero como el otro día. La del quinto, que estaba esperando el butano, casi le pide una bombona. ¡A lo que llegan algunos! Bueno, me voy a seguir con lo mío, con la peluquería que monté en el salón de mi casa para redondear la pensión de jubilación. Hoy espero tres clientas; a treinta euros cabeza son noventa eurillos. Menos da una piedra.