Señor Dios:
Me preocupan los poderes que les has otorgado a San Pedro. Has estado muy equivocado cuando tuviste la mala idea de poner en sus avariciosas manos las llaves del Reino de los Cielos. No hay manera de entrar, Señor, y me preocupa porque el purgatorio no me resulta cómodo.
Estoy en el limbo. Cuando llamo a la puerta del Cielo, sale San Pedro, escoba en mano, gritando fuera. Está loco, Señor, te lo digo yo que soy un pecador cuerdo. Tampoco me permite ese santo tuyo pasarme para el infierno, donde estaría a mejor temperatura.
Te sugiero, Señor, que le quites la santidad a San Pedro y me des la llave de la puerta de la caja fuerte. Ese condenado no me deja un euro, quiere matarme de hambre. ¿Sabes cuántos meses llevo sin comer? ¡Tres! Soy el hombre más hambriento del planeta Tierra domiciliado, por culpa de San Pedro, en el limbo.
Señor, sálvame del de las llaves. No le hagas caso cuando te diga que no me des el salario. Tú págame. Necesito pelas para ir de botellón este viernes con María Magdalena, esa buena mujer que salvó tu hijo Jesús de los que la querían linchar por amar a diestro y siniestro. Somos amantes, Señor. No le cuentes a San Pedro mis amores con la Magdalena porque ese hombre cruel con tanto poder es capaz de venir a apalearnos a nuestro limbo.
Me arrodillo a tus pies y vuelvo a pedirte el dinero que San Pedro te dice que no me pagues.
Saludos
Paco el Peras