Thursday, September 01, 2011

Microrelato: No estaba muerto

 
Tal vez si les hubiera dicho que tenía catarro no estaría siendo besuqueada por todas aquellas aldeanas que se acercaban a darme el pésame por el fallecimiento de un tío al que apenas traté. Sus maridos se apartaron del grupo lacrimógeno que me rodeaba. Ellos fumaban y miraban. Me sentía como si me hubiera tocado el premio gordo de Navidad: agobiada. Alguien preguntó si había venido el juez a levantar el cadáver y hablaron de no sé qué jurisdicción. Era otra, decía un hombre vestido de negro, desde que se hizo la reforma.
 
Me empecé a marear al escuchar unos golpes procedentes de la habitación donde estaba el cadáver. Iba a caer en el suelo cuando la bombilla de la sala explotó. Gritaron. Mi tío se unió a sus gritos. No estaba muerto. Corrí a la habitación y lo vi parpadear. Las pastillas no lo habían matado.