-Y tú para de leerme la mente, maleducado. ¿No ves que estoy soñando? Y no sueño contigo. Tampoco sueño con mi marido. Vete, anda. ¿No has visto la manifestación? Pues allí está tu sitio. Todos tus compañeros de trabajo están detrás de la pancarta. Sólo quedas tú en casa.
RELATO ENVIADO A LA CADENA SER