La mamá de Pablo no daba crédito a sus oídos: su hijo se había intoxicado por comer pollo en mal estado en el comedor del colegio.
-Al niño no le gusta el pollo -musitó.
-Era pollo con salsa -le explicó la profesora-. Todos los niños mojaron el pan en la salsa. Estaba sabroso.
Sentada en un banco, la abuela de Álvaro lloraba. Todavía no le había dicho a su hija lo del niño. Se pondría furiosa. Marita siempre había querido matricular a Alvarito en un colegio privado.
-El niño tiene que empezar a relacionarse con niños de buenas familias cuanto antes -solía decir.
-¿Y cómo vas a pagar ese colegio, hija? Tu salario de cajera de supermercado no da para tanto.
-Paco me ayudaría a pagarlo -insistía testaruda.
-Tu ex marido está en paro.
-Trabaja en negro.
-No creo que sus chapuzas den para tanto lujo.
El médico salió de la sala de observación.
-Pueden llevarse a los niños -les dijo-. Ya no vomitan.
La abuela de Alvarito entró rauda y veloz. Le compraría al niño unas chuches para que no le contara nada a su madre. La madre de Pablo tampoco tenía pensado contar nada en casa. Su marido siempre le echaba en cara que no cuidaba del niño.
-Deja de trabajar y quedate en casa -le decía un día sí y otro también.
-Nos hace falta el dinero -replicaba ella-. Con su subsidio de paro no llega.
La madre de Pablo se sobresaltó al ver a su marido en la entrada del hospital.
-Vengo a reclamar una indemnización por el niño -le dijo-. Los padres de los otros niños también lo harán-, y señaló a la madre de Alvarito.
Su esposa asintió. El dinero les vendría bien.
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http://evaaltelefono.blogspot.com/
-Al niño no le gusta el pollo -musitó.
-Era pollo con salsa -le explicó la profesora-. Todos los niños mojaron el pan en la salsa. Estaba sabroso.
Sentada en un banco, la abuela de Álvaro lloraba. Todavía no le había dicho a su hija lo del niño. Se pondría furiosa. Marita siempre había querido matricular a Alvarito en un colegio privado.
-El niño tiene que empezar a relacionarse con niños de buenas familias cuanto antes -solía decir.
-¿Y cómo vas a pagar ese colegio, hija? Tu salario de cajera de supermercado no da para tanto.
-Paco me ayudaría a pagarlo -insistía testaruda.
-Tu ex marido está en paro.
-Trabaja en negro.
-No creo que sus chapuzas den para tanto lujo.
El médico salió de la sala de observación.
-Pueden llevarse a los niños -les dijo-. Ya no vomitan.
La abuela de Alvarito entró rauda y veloz. Le compraría al niño unas chuches para que no le contara nada a su madre. La madre de Pablo tampoco tenía pensado contar nada en casa. Su marido siempre le echaba en cara que no cuidaba del niño.
-Deja de trabajar y quedate en casa -le decía un día sí y otro también.
-Nos hace falta el dinero -replicaba ella-. Con su subsidio de paro no llega.
La madre de Pablo se sobresaltó al ver a su marido en la entrada del hospital.
-Vengo a reclamar una indemnización por el niño -le dijo-. Los padres de los otros niños también lo harán-, y señaló a la madre de Alvarito.
Su esposa asintió. El dinero les vendría bien.
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