Empezó a ir a tomar el café en la Cafetería Lazos cuando vio en el cristal un gran cartel anunciando el sorteo de un crucero entre los clientes. Andrés no dudó en hacerse cliente. Desde entonces bebía el primer café de la mañana soñando con el crucero por el Caribe.
El crucero no le tocó ni a él ni a nadie. El dueño del bar le dijo que le había tocado a un tal Avelino Torres.
-¿Es del barrio?
-No, es un camionero de Sevilla.
-Menuda suerte.
Una semana después había un nuevo sorteo: un viaje a París. Volvió a ser un fiel cliente de café mañanero. Al otro lado de la barra, el dueño del bar echaba cuentas. El bar iba bien. Su mujer había tenido una gran idea. Con el tema de los sorteos pronto podrían liquidar la hipoteca del piso.
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LOS MILLONES QUE TOCAN
EN http://diarioprincesaletizia.blogspot.com/
El crucero no le tocó ni a él ni a nadie. El dueño del bar le dijo que le había tocado a un tal Avelino Torres.
-¿Es del barrio?
-No, es un camionero de Sevilla.
-Menuda suerte.
Una semana después había un nuevo sorteo: un viaje a París. Volvió a ser un fiel cliente de café mañanero. Al otro lado de la barra, el dueño del bar echaba cuentas. El bar iba bien. Su mujer había tenido una gran idea. Con el tema de los sorteos pronto podrían liquidar la hipoteca del piso.
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