Jacinto decidió un día ser escritor como quien decide ser del Real Madrid. Pensó en su madre muerta y cogió el bolígrafo de su hijo, un adolescente picado por el acné y lector de novelas del Oeste. Jacinto empezó a filosofar. Escribió sobre ruiseñores muertos, describió señoras con collares de perlas, habló de un policía jubilado que podía haber sido su padre. Era un genio. Escribía y bebía cerveza.
-Ya tengo una novela -le dijo a su hijo adolescente al cabo de dos meses-. La abuela es la protagonista.
-Te admiro, papá.
-Lo sé, hijo.
Llevó su novela, fotocopiada en papel reciclado por las librerías de Benidorm. Ningún librero aceptó el texto. Jacinto probó suerte en los kioskos. Un kioskero aceptóhacerle hueco a aquellos papeles al lado del ¡Hola! al ver la fotografía de la madre de Jacinto. La vendió bien.
-Traiga más ejemplares.
-Ni uno más le traeré. Me niego a hacer literatura de kiosko.
Jacinto siguió pateando librerías. También visitó editoriales. Seguían rechazando sus ejemplares fotocopiados.
-Ya tengo una novela -le dijo a su hijo adolescente al cabo de dos meses-. La abuela es la protagonista.
-Te admiro, papá.
-Lo sé, hijo.
Llevó su novela, fotocopiada en papel reciclado por las librerías de Benidorm. Ningún librero aceptó el texto. Jacinto probó suerte en los kioskos. Un kioskero aceptóhacerle hueco a aquellos papeles al lado del ¡Hola! al ver la fotografía de la madre de Jacinto. La vendió bien.
-Traiga más ejemplares.
-Ni uno más le traeré. Me niego a hacer literatura de kiosko.
Jacinto siguió pateando librerías. También visitó editoriales. Seguían rechazando sus ejemplares fotocopiados.
-¿Ya no vendes papeles en el kiosko? -le preguntó una vecina.
-Mi novela se venderá en las mejores librerías.
-¿Novela? -preguntó sorprendida la vecina-. El kioskero me vendió aquellos papeles para limpiar el culo. ¿No eran papel higiénico?
Jacinto levantó la cabeza muy digno y echó para fuera toda su barriga cervecera.
-Soy un escritor.
-¿No eras barrendero?
-Barrendero era tu marido antes de prejubilarse. Yo siempre fui escritor.
La vecina quedó mirando como marchaba echando barriga. Debía ser escritor, pensó. Tiene andares de Camilo José Cela.
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