Nunca había pensado en tener que ganarse la vida cuidando perros. Emilia se colocó tapones en los oídos. El perro ladraba como un condenado. Lo había encerrado en el cuarto de baño para tener la casa de los señores para ella sola. Emilia odiaba a los perros.
Llamó a Javier. Su novio le prometió ir a pasar la noche con ella.
-Salgo a las doce, nena. En media hora estoy ahí.
Era casi la una de la mañana cuando llegó Javier. Olía a repollo. Emilia le volvió a pedir que buscara otro trabajo.
-No me gusta tener un novio cocinero.
-Soy chef.
-Es lo mismo -insistió Emilia-. Prefiero que seas barrendero.
La discusión de siempre. Javier le preguntó por el perro para cambiar de tema.
-Duerme como un lirón. Le di dos pastillas para dormir. Míralo ahí en la terraza.
-Parece que duerme para siempre, nena. Este bicho no respira.
Emilia lo sacudió. Nada. Le dio un puntapié. Nada.
-Mi hermano tiene un perro igual. ¿Qué te parece si les damos el cambiazo? Perro por perro.
Así lo hicieron. Los señores le dieron 40 euros cuando llegaron. No se fijaron en la menor altura de su perro.
http://tiendacoruna.blogspot.com/
Llamó a Javier. Su novio le prometió ir a pasar la noche con ella.
-Salgo a las doce, nena. En media hora estoy ahí.
Era casi la una de la mañana cuando llegó Javier. Olía a repollo. Emilia le volvió a pedir que buscara otro trabajo.
-No me gusta tener un novio cocinero.
-Soy chef.
-Es lo mismo -insistió Emilia-. Prefiero que seas barrendero.
La discusión de siempre. Javier le preguntó por el perro para cambiar de tema.
-Duerme como un lirón. Le di dos pastillas para dormir. Míralo ahí en la terraza.
-Parece que duerme para siempre, nena. Este bicho no respira.
Emilia lo sacudió. Nada. Le dio un puntapié. Nada.
-Mi hermano tiene un perro igual. ¿Qué te parece si les damos el cambiazo? Perro por perro.
Así lo hicieron. Los señores le dieron 40 euros cuando llegaron. No se fijaron en la menor altura de su perro.
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