Thursday, September 25, 2014

Las madres locas

 Las madres locas todavía no habían llegado al trabajo. Todos los días fichaban quince minutos tarde. Miriam explicaba su retraso porque no abrían el colegio de su niño hasta las 7,15 de la mañana. Esther decía que no se podía cruzar la ciudad en diez minutos.

 -El colegio de mi hija queda al otro lado de la ciudad.
 -Están conciliando -decía el liberado de Comisiones obreras.
 -En absoluto. Mi ex mujer podía dejar que mi madre llevara a nuestro hijo a la guardería -protestaba el liberado de la UGT.
 -Que no hubieran parido -gritaba la funcionaria mejor vestida-. Yo no tuve hijos par poder trabajar.

 Un día las madres locas llegaron puntuales. Las miraron asombrados.

 -¿No se trabaja aquí? -preguntó Esther.

 Todos entraron en sus despachos. Acababa la jornada cuando llegó un taxista preguntando por Miriam.

 -¿Está aquí la madre de Guillermina?
 -Yo soy.
 -Su hija está en la calle esperándola.

 Otro taxista entró en el ayuntamiento llevando de la mano al hijo de Esther.

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