Friday, January 30, 2015

Una viuda distinta

 A Alicia le comunicaron que era viuda cuando estaba en la cama con su amante. Le costó llorar. A su lado el hombre con el que había compartido la noche leía el periódico.

 -¿Algo malo, nena?
-le preguntó.
 -Soy viuda.
 -Lo siento.
 -Manuel murió en el frente. Fuego amigo me dijo el Ministro de Defensa.

 Alicia corrió a su casa. Allí encontró a su suegra en un mar de lágrimas. Se abrazaron. Alicia y su suegra siempre se habían diado, pero el momento trágico invitaba a compartir el dolor.

 -Tus hijos son huérfanos -le dijo su suegra-, pero nos tienes a nosotros. Su abuelo y yo te ayudaremos a criarlos.
 -Gracias, Lola.
 -¿Se lo has dicho?
 -¿Hay qué decírselo?
 -Por supuesto. Tus hijos tienen derecho a saber que son huérfanos de padre.

 Alicia se negó. Sus hijos no serían los pobres huérfanos del colegio. Enterró a Manolo, tiró a la basura la bandera de España que le dio el Ministro y volvió a pasar muchas de sus noches con el hombre que leía el periódico pro la mañana. Sus suegros no volvieron a ver a sus nietos.

 -No quiero que los traumaticen -le dijo a su amante-. Manolito y Lolita son unos niños muy sensibles. Prefiero que sigan pensando que su padre está en la guerra de Afganistán.
-Haces bien -le contestó su amante.

 Volvió a centrarse en el periódico. El Real Madrid había vuelto a ganar. Por eso él era madrilista.