Wednesday, April 15, 2015

Agustín el Cervezas

 Una lata de cerveza impactó en una anciana que caminaba por la acera del brazo de su también añosa hermana. La mujer gritó. 

 -¡Me han agredido!
 -¿Qué dices, Chiruca?
 -¡Fue ese hombre!

 Chiruca señalaba a un cincuentón sentado dentro de un coche. El hombre había abierto otra lata de de cerveza y bebía con ganas.

 -Es un borracho -dijo Ángela
 -Se parece al hijo de doña Carmen.
 -Tú chocheas. El hijo de nuestra vecina es un chaval.

 No era el hijo de doña Carmen sino un desconocido. Ángela tiró del brazo de su hermana. Aquel hombre le recordaba a su propio padre, también borracho y también agresivo.

 Otra lata de cerveza salió por los aires y volvió a impactar en Chiruca.

 -¡Estoy muerta! -gritó la anciana.
 -Calla y anda.
 -Llama a la policía.
 -Ni que te mate llamaría yo a la policía.
 -Quieres que me mate -lloriqueó Chiruca y empezó a hablar de  la herencia de dos pisos, cuatro bajos y cinco fincas rústicas que le quedaría a Ángela si ella se fuera al otro mundo a causa del impacto de una lata de cerveza vacía.

 Una tercera lata de cerveza a volvió a alcanzar. Chiruca lloraba agarrando con las dos manos el trasero.

 -Ni siquiera puedo ir al médico -se lamentó- Tendría que enseñarle mi culo.

 Ángela soltó a su hermana y se encaró con el hombre de las cervezas.

 -¡Borracho! -le espetó.
 -¡Chica guapa! -le contestó el hombre, y le tendió una lata de cerveza.
 -Voy a denunciarte.
 -Ya me denunció mi ex mujer. Mañana me meten en la cárcel.

 Agustín el Cervezas arrancó su coche y tiró la cuarta lata de cerveza; esta vez llena. La lata impactó en la pierna izquierda de Chiruca. La mujer no dijo nada. Se agachó, recogió la lata, la abrió y la bebió.

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