Saturday, May 29, 2021

El niño de la manifestación

El niño estaba al frente de la manifestación de los Vecinos Cabreados. Había leído el artículo 32 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre subido a una mesa de camping portátil. Su voz infantil conquistó los corazones del vecindario. Las mujeres, todas con mandil, aplaudieron. Los hombres, todos con pipa, tardaron un poco en sumarse a los aplausos. Aquel niño los iba a meter en un buen lío. Entonces apareció ella, la mujer del vestido bohemio de flores. Nadie la conocía.

-Es una empleada del Hotel Reconquista  -murmuró la señora Clara al oído de Lolita.
-Sí, y está divorciada. Dejó al marido y se fue con el dueño del hotel.

La mujer del minivestido bohemio sacó de su bolsa de playa un megáfono y empezó a decir muy seria:
-Soy una particular que tengo derecho a ser indemnizada por las Administraciones Públicas correspondientes por la lesión que he sufrido en mi coche Smart como consecuencia del funcionamiento anormal de los servicios públicos que no han controlado esta manifestación.

La multitud chilló. La señora Clara y su vecina se acercaron a la joven para intentar protegerla. Sabían que tenía un daño efectivo en su vehículo, un daño que podía evaluarse económicamente, pero ellos se estaban manifestando por otro daño también efectivo y evaluable: la construcción de un hotel delante de sus casas.

El niño se volvió a subir a la mesa de camping portátil. Llevó un dedo a los labios pidiendo silencio. Después dijo:
-Mamá, fui yo el que golpeó tu coche. Eres una particular que tiene el deber jurídico de soportar la mala educación de tu hijo de acuerdo con la ley.

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