En la oficina todos sabían que me acostaba con el jefe. Yo creo que nadie nos había visto nunca en la misma cama. En el hotel, donde nos encontrábamos, entrabamos disfrazados. Yo me disfrazaba de vieja y Horacio se disfrazaba de chófer. Nos hacíamos pasar por una señora rica que pedía una suite con doble habitación para tener el conductor de su coche cerca.
Fui víctima del micromachismo de mis compañeros hasta que dejé la empresa. Entonces se olvidaron de mí. Horacio también se olvidó pronto de mi persona. Lo supe el día que coincidimos en el Congreso de ecommerce celebrado en Málaga. Horacio llevaba de la mano a su nueva secretaria. Se veía feliz. Por fin había encontrado una mujer que aceptaba ser la otra en público.
| Blanco que te quiero blanco es el vestido que esta noche estreno. Un blanco total. Es un vestido con una abertura en la pierna para que se vea mi morenito. tiendamarbella.blogspot.com |
