-No me da línea -dijo la cajera, una joven veintañera que conservaba el acné de la adolescencia. Voy a probar otra vez.
Probó tres veces más con idéntico resultado. Marisa dejo la compra sin pagar y prometió volver a buscarla. No fue posible.
En el cajero automático de la esquina, la tarjeta seguía sin funcionar. Tampoco funcionó dos calles más abajo, en un cajero con cola de clientes de la banca para sacar dinero. Por la tarde, Marisa la tiró sobre la mesa de la cocina y empezó a cocinar la cena.
-¿Le compraste la Nintendo al niño? -preguntó el marido a una agobiada Marisa.
-Por comprar no compré ni comida. Estoy apañándomelas con el fondo de nevera.
Antonio frunció el entrecejo. ¿Fondo de nevera?... Ah, ya entendía. Su mujer se refería a las cigalas que compraron en noviembre siguiendo las recomendaciones de las asociaciones de consumidores para ahorrar en Navidad.
-Voy hasta "el Corte Inglés", amor. El niño pidió la Nintendo Wii. ¿Quieres algo para ti?
-Quiero que no venga tu madre. No la soporto.
-No empieces, anda.
Marisa suspira. Su suegra es como la madrastra de Cenicienta, una señora más bien que mal. Marisa siempre se sintió incómoda en su presencia. El niño, en cambio, adora a la abuela. ¿Cómo no la va a querer? A Marisa no le extrañaría que su suegra le regalara a Pablito la Nintendo.
El marisco ya está hecho. Perfecto. Pero... ¿dónde está la tarjeta? Antonio debio llevarla. Lo siento, hijo, piensa Marisa, no tendrás videoconsola de Papá Noel.
-Y maldita la falta que te hace -dice en alto.
-¿Qué dices, mamá?
Marisa se sobresalta. Su hijo está en la cocina buscando dulces. Se muerde los labios. Hoy no es día de discusiones. Pero la obesidad del niño la preocupa. ¿Cuántos kilos tendrá de más?
-¿Qué le pasa a la tarjeta, Marisa? No funciona. No veas el papelón que acabo de hacer. Me miraron como si fuera un ladrón.
-No lo eres, papá.
A Marisa le da un ataque de risa nerviosa que no le pasa durante la cena familiar.
-Tu mujer bebe, hijo -dice la suegra-. Lleva riéndose desde que entré por esa puerta.
-Se ríe de tu vestido, mamá -opina la hermana de Antonio-. Marisa es muy moderna. Va de Zara.
-¿Es moderna por ir mal vestida? -protesta la suegra-. Querrás decir que es cutre.
-¿Qué ha traído Papá Nole? -los interrumpe el niño.
Antonio bebe un largo trago de whisky JB y le dice:
-Papá Noel nos jodió la tarjeta y te dejó sin Nintendo Wii.
Pablito se olvida de los dulces navideños. Sin Nintendo no se es nada.