Wednesday, July 10, 2013

Una mirada sin dudas

 
El tribunal lo miró como se mira a un delincuente: declarándolo culpable con una mirada sin dudas. Se sintió culpable sin serlo. Él no había matado a su esposa. Su único había sido haberse casado con ella veinte años atrás.
 
 
Ahora estaba viviendo el apocalipsis de su existencia. Lo iban a condenar a cuarenta años de cárcel. Moriría en el truyo. No se imaginaba saliendo viejo de la cárcel. Saldría más muerto que su esposa, la madre de sus dos gemelos, la mujer a la que mató su amante cuando le fue a decir que no se pensaba divorciar de él.
 
 
Xiada
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