UNA NOCHE SIN DONCELLA
Aquella noche no quedaba con él la doncella. Pablo estaba feliz. Se habían acabado las prohibiciones y órdenes que un niño de sólo 4 años no podía cumplir si quería divertirse. Mamá lo dejaba saltar sobre la cama, correr por el pasillo, entrar en la cocina, comer la deliciosa tarta que la doncella había sacado del horno antes de ir para su habitación.
Pablo fue a la habitación de sus padres. Quería saltar sobre la cama de mamá, pero no pudo hacerlo. Mamá estaba sentada en la cama y lloraba. Papá le pedía perdón
-No quería matarla -decía.
Pablo se acercó al cuarto de la doncella, abrió la puerta y la vio tirada sobre la alfombra.
XIADA
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