La hija le había traído la ropa. El hijo venía con dos maletas llenas de ropa sin lavar. Tenía su propia ropa para lavar en la vieja lavadora. ¿Qué haría si se estropeaba? Doña Lola resopló angustiada. Sus manos no estaban para lavar tanta ropa sucia. Pensó que a su hijo bien se la pudieron lavar en el hotel de Benidorm donde estuvo dos semanas con una novia a la que sólo él conocía. También podía ponerse a lavar el yerno, un gandul desempleado y borrachín.
La lavadora no le falló. Tecnología alemana. Doña Lola la tenía desde sus años en tierras alemanas. Se la había regalado una señora cuando le contó que lavaba a mano.
-¿Cómo en la Edad Media?
-Igual.
-Lleva mi lavadora vieja, Lola. Yo tengo otras tres.
Desde entonces doña Lola dejó de lavar a mano. Su hija, en cambio, nunca supo lo que era lavar a mano la ropa. Lo que nunca le raía era dinero. La hija de doña Lola estaba siempre justa. El dinero no le sobraba.
-----------------------
http://diariodeunamissculta.blogspot.com/
DONDE LA ROPA ES BARATA
Y ESTÁ A LA MODA MÁS CHIC