Sunday, February 08, 2015

El carrito de la compra de Sor Maravillosa

 Chancho salió de la cárcel escondido en el carrito de la compra de Sor Maravillosa. La monja tiraba del carro mientras rezaba el enésimo rosario del día. Chancho asomó su cabeza canosa y vio que habían dejado la prisión lejos.

 -Hermana -dijo, y agarró el brazo de la monja.
 -¡Hijo de Satanás! -exclamó la religiosa a la vez que se detenía-. Ya sabían yo que eras una tentación del demonio.
 -Gracias por sacarme, hermana.

 Chancho salió del carrito de la compra y le tendió un rosario a la monja.

 -Guárdelo. Puede dárselo a otro preso. Yo no lo necesito.

 La monja agarró el rosario de cuentas de madera y lo besó. Chancho echó a andar campo a través. Si se apuraba legaría a tiempo para la Primera Comunión de su hija. Apuró el paso.

 Sor Maravillas regresa a la cárcel. Tenía que decirle al director del centro penitenciario que aquel hijo de Satanás se había fugado. Cuando cruzó la puerta de la prisión, Chancho estaba en una juguetearía robando una Barby. A su niña le encantaban las muñecas.