Friday, February 27, 2015

Las camisas de Carlos

 Carlos no podía vivir en el desorden. Coloca sus camisas en perchas y elige una distinta para cada día de la semana. Había dejado a su esposa el día que le desordenó las camisas.

 -Vete -le dijo-. Hoy tuve que poner la camisa del viernes y es jueves.
 -Estás loco.
 -Ya te perdoné la semana pasada que perdieras la lista de la compra. Por tu culpa compré otra botella de aceite de oliva antes de terminar la anterior.
 -Está loco -repitió su esposa.
 -Voy a hacerte la maleta antes de que me desordenes las ideas.

 Marta lo dejó hacer. Carlos dolaba sus vestidos, sus pantalones, las blusas y ella miraba como su matrimonio quedaba resumido en cinco ordenadas maletas.  Aquella noche estaba en la casa de su madre intentando contarle que no volvería con su marido.

 -Carlos está loco, mamá. Me echó de casa por desordenarle las camisas.
 -¿Cuánto dinero te va a dar por el divorcio?
 -Poco. Carlos está pagando las pensiones de sus hijos.
 -Dile que estás embarazada.

 Mamá sólo pensaba en el dinero y Carlos sólo pensaba en vivir ordenadamente. Marta suspiró cansada. Mañana pensaría qué hacer con su vida. Tal vez intentara volver con Carlos. Su aún marido cocinaba maravillosamente bien. Era chef de un conocido restaurante de comida francesa.