Monday, December 28, 2015

Prosperó en Londres

 El niño estaba en el besamanos de la Reina de Inglaterra. La madre bebió de golpe la copa de vino con la que acompañaba un filete de oferta de la carnicería del supermercado del barrio. Era un desastre, pensó. El padre encendió un puro, a falta de pitillo, porque había dejado de fumar. Sus nervios estaban desatados y necesitaba un chute de nicotina.

 -Ya te dije yo que le niño no iba a trabajar de peluquero en Londres -le dijo a su esposo.
 -Me consta que estuvo repartiendo currícula. Dejó un currículum en le hotel donde trabaja mi hermana.

 El padre apagó el televisor cuando su hijo acercaba los labios a la mano enguantada de la soberana británica. No quería ver como acto seguido lo detenía la policía inglesa.

 No hubo detención. El niño regresó por Navidad. Se le veía feliz.

 -Felicidades, mamá. Soy el encargado de negocios de la embajada de Argentina en Inglaterra.
 -Eres un farsante.

 El niño sacó un fajo de billetes de la chaqueta y se los entregó a su padre.
 
 -Toma para tus gastos, papá.
 -Gracias, hijo. Se ve que te pagan bien en esa embajada.
 -Muy bien. En un par de meses tendré dinero ahorrado para comprar un piso en el barrio de Salamanca.

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