Monday, April 10, 2017

La negra Pelucas

 Llevaba comida y vino, mucho vino porque era cardiosaludable y su corazón necesitaba medicina después de haber sido abandonado por la negra Pelucas. Lloró mucho. Ahora no lloraba: comía y bebía.


 La negra Pelucas estaba en el bazar chino comprando más postizos. Dejó las bolsas en el suelo y le tiró un beso desde la puerta. 


 -¡Te quiero! -le gritó.

 -Vete o llamo a la policía.


 Se fue para un banco de la calle peatonal, se sentó y se puso a comer patatas fritas. El desamor siempre le dio hambre.


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