Friday, April 14, 2017

La novia de los domingos



El viejo Arturo miraba el culo marcado por la minifalda veraniega de la encargada del supermercado y se olvidaba de la vieja Obdulia, su fiel esposa, preocupada por el horario del establecimiento.


 -¿A qué hora abre, Arturo?

 -Como siempre, mujer.


 La encargada colocó su minifalda lila y Arturo se sintió joven. Se acordó de la novia de los domingos, también minifaldera y con el pelo corto.


 -¿No entras, Arturo?

 -Sí, mujer. Voy a por la cerveza.

 -Hay que comprar pan, leche, huevos, chorizos, servilletas, pescado...

 -Yo quiero cerveza.


 La encargada sonreía en la puerta del supermercado.


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