Thursday, November 27, 2014

De Lisboa a París

  El piso de París era precioso. Rosita se asomó a la ventana. Las vistas del Sena y alrededores eran increíbles.

 -Te quiero -le dijo a José.
 -Yo te quiero más, nena.
 -Nunca pensé que viviríamos en París.

 José calló. Él sí había pensado en vivir en la capital francesa. Lisboa nunca le gustó. Odiaba su piso lisboeta por el ruido de los aviones que cruzaban la ciudad. París, en cambio, era un paraíso.

 -¿Te acuerdas de nuestra casa en Oporto, amor? -le preguntó Rosita.
 -La he olvidado.
 -La habíamos okupado. Yo estaba embarazada de Elisa y no teníamos dinero para pagar un alquiler
 -Todo cambió cuando empecé a vender tabaco.
 -Fue cuando compramos el piso de Lisboa -recordó Rosita.

 Se abrazaron. Eran una pareja de supervivientes. En la habitación de alado Elisa jugaba con su hermana pequeña. Hablaban en francés. Rosita las había matriculado en un colegio privado y laico. Quería que José se sintiera orgullos de sus hijas.

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