La clienta se sienta ante él. Es joven. Álvaro le calcula 35 años bien llevados. Quiere saber si tendrá que pagar la residencia donde está su tío.
-Mi madre falleció y mi tía quiere reclamarme el copago de la residencia.
-El Código Civil no contempla la prestación de alimentos pro parte de los sobrinos -la tranquiliza-. Ningún juez admitiría la demanda.
Siguen hablando. Álvaro intuye que la mujer es soltera. No lleva alianza. Lamenta no haberse quitado el anillo. Se lo pone para darse un aire de hombre responsable. Hoy quisiera ser irresponsable. Una mujer como su clienta le vendría bien para olvidar la última discusión con su esposa.
-Volveré el martes -le dice la clienta-. Le traeré esos documentos.
Álvaro asiente. La clienta marcha. En el despacho de Álvaro queda su olor a Chanel nº5. Enciende un pitillo. Desde una mesa auxiliar su esposa lo mira. Está en una foto con él. Hacía poco tiempo que se habían casado y ya no se los veía felices.