Thursday, October 30, 2014

Paris Hilton en la cama de Alfredo

 Despertó con el ruido de dos respiraciones. Un brazo sujetaba el suyo. Alfredo se quitó de encima la mano femenina. Entonces despertó el perro, un can de raza indefinida y tamaño pequeño. El perrito subió a la cama y le lamió la cara. Alfredo gritó. La mujer seguía durmiendo. El perro seguía con sus lametones a una Alfredo que no sabía qué hacer para quitárselo de encima.

 Se abrió la puerta. Su madre, con el cabello mojado en tubos, lo miró con desprecio.

 -Eres peor que tu padre. Un asco. ¿quién es esa?
 -Ni idea.
 -La metiste en mi casa -le reprochó mamá.

  Alfredo despertó a la rubia.

 -Oye, ¿quién eres?
 -Paris Hilton, cariño.
 -Una loca -dijo mamá-. Sácala de mi casa.

 La rubia se levantó. Llevaba puesto un camisón de su madre. El perro la siguió al cuarto de baño. Media hora más tarde marchaba.

 -Te espero esta noche en el club. Recuerda que soy Paris Hilton.