Friday, October 03, 2014

Un ladrón de queso manchego

 Se había olvidado la cartera en casa. Pulsó el botón del timbre del autobús y se apeó en la siguiente parada. Cruzó la calle. Cinco minutos más tarde subía a otro autobús.

 Fernando llegó a casa sudoroso. En la cartera tenía la fotografía de ella, de la mujer con la que le era infiel a su esposa. Cruzó los dedos mientras con la otra mano abría la puerta. No se oía el televisor. Eso significaba que Marisa no estaba en casa.
 Tampoco estaba su cartera. Fernando la buscó por todas las estancias de la casa. Salí de la cocina cuando escuchó una respiración que no era la suya. Procedía de detrás de la puerta.

 -¿Quién es usted?

 Un hombre levantó los brazos como si lo estuviera apuntando con una pistola.

 -¿Es usted un ladrón? -le preguntó Fernando.
 -Sí, señor, pero sólo robo comida.

 El hombre le enseñó un bocadillo de queso.

 -Está muy bueno su queso manchego, señor. También me gustó el chorizo y un jamón Navidul que tenían en la nevera.

 Fernando vio entonces su cartera. Estaba al lado de la batidora. La abrió. No le faltaba ni un euro. Era cierto que aquel hombre era sólo un ladrón de comida.

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