Saturday, October 18, 2014

Las cartas de la otra

 No podía ser cornuda. Alberto acababa de gastar mil quinientos euros en un fin de semana romántico en Marbella. La amaba. Llevaban 25 años de feliz matrimonio. María rompió la carta que le había enviado la presunta amante de su marido. No tenía intención de iniciar una correspondencia de mujer a mujer.

 Llegaron más cartas. En una de ellas venían fotografías de Alberto y la otra en la misma habitación del hotel de Marbella donde se había alojado con ella para celebrar sus bodas de plata. Las quemó en el fuego de la cocina de gas. No quería ver a su marido besando a la otra.

 Alberto seguía comportándose como un marido cincuentón: sólo hablaba de fútbol.

 -El Madrid ganará la liga. Es el mejor -le decía.

 María callaba y esperaba. ¿Le pediría el divorcio? Sería fácil divorciarse. Eran un matrimonio sin hijos.

 El divorcio se lo pidió la otra. Déjalo, le decía. María quiso hacerle caso. Empezó a hacer las maletas aquella misma noche cuando Alberto ponía el pijama.

 -¿A dónde vas? -le preguntó
 -Te dejo.

 María le enseñó un puñado de cartas. Alberto asintió. 

 -Comprendo -le dijo, y se metió en la cama.

 Su esposa acabó de hacer las maletas media hora más tarde. Alberto ya dormía.

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