Wednesday, May 30, 2007

Las cartas de Cleo, 1

CARTA A UN SEÑORITO

Señorito:

¿Cómo te sientes?... Hoy no irás a la iglesia a darte golpes en el pecho mientras dices "yo pecador me confieso". Has realizado una buena acción. Alégrate. Asiste a la misa dominical y, antes de que el sacerdote levante las manos al Cielo, pide silencio y cuenta tu hazaña de campeador de a pie. Diles a todos los pecadores que te rodean que eres una buena persona. Cuéntales que persigues a todos los pordioseros, confiesa tus hazañas en la guerra declarada al latrocinio practicado por los hambrientos y brindales tu mejor sonrisa cuando te aplaudan.

Estarás en la iglesia rodeado por tu tribu de amistades. Cierra la puerta. No consientas la entrada ni de un solo desconocido. Si en vez de desconocido es desconocida, desvaina la espada que has heredado del Cid Campeador, y enfrentate con el afilado metal a sus manos desnudas de armas. Las manos desnudas son peligrosas, señorito. Recuérdalo. Y recuerda también que los desheredados solemos escupirle a los inquisidores, a los que no saben vivir ni dejar vivir.

Un saludo envenenado en odio.

CLEOPATRA