John se arrima un poco más al toro. Le queda un minuto sólo para pasar a la Historia. Pero el toro se aparta como si no soportara el olor a vino que sale de la boca del americano. John piensa que es igual que su marido. Peter también se aparta cuando intenta besarlo después de estar bebiendo. Todo lo más le permite un suave roce en la mejilla rasurada con sus labios pringosos de vino. A John no le gustan esos besos, pero Peter le ofrece la mejilla recién afeitada para que se la bese todas las mañanas. Ahora seguro que está viéndolo en la televisión, seguro que ve como se arrima al toro más y más, seguro que lo está llamando loco como si él pudiera oírlo.
Se lo dirá cuando regrese a Nueva York con la cicatriz de la cornada que le va dar este toro negro que lo empieza a mirar. Y tiene razón: es un loco dispuesto a todo para salir en las portadas de la prensa. Por eso se arrima un poco más al toro cuando están a punto de entrar en la plaza.
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PRESENTADO AL V CERTAMEN DE MICRORELATOS DE SAN FERMÍN