Me tumbo en la cama y cierro los ojos. ¡Qué paz! Abro los ojos para ver las malas noticias del periódico. Se me encoge el corazón al leer la noticia de otro desahucio. Las otras noticias no son mejores: paro, asesinatos, una guerra en un país de África, lo que dice o deja de decir la señora Merkel sobre nuestra crisis. ¿Y mis problemas? Por un momento me permito ser el centro del mundo. Te observo en la otra cama. Hace años que no dormimos juntos. Recorro tu cuerpo con la mirada y no te puedo imaginar en bañador porque hace siglos que no te veo desnudo. Empiezo a pensar que los problemas del mundo son algo parecidos a los nuestros.
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