Thursday, May 23, 2013

Pobre diablo (microrelato concurso abogados)

Era inocente y lo sabía. Sólo esa palabra, inocente, cabía en mi cabeza cuando miraba a aquel pobre diablo desamparado enfundado en un pantalón dos tallas más grandes que la suya y con una aguja clavada en la solapa de la chaqueta. Era un cliente que me había llegado de rebote. Nadie quería defenderlo en el despacho. Decían que no colaboraba en su defensa.
 
Intentaba ayudarlo sin mucho éxito, pero Antonio no se dejaba ayudar. Algunos días no tenía el menor interés en la preparación del juicio pese a que le podían caer diez años por robar una barra de chorizo en un supermercado. Otros días me decía que no aguantaría la cárcel. Antonio era muy ecléctico. Yo le leía artículos del código civil y le decía que su esposa le quitaría la tutela de su hijo si entraba en prisión.
 
 
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